Actividad física para pacientes con artritis reumatoidea
A pesar de que los efectos de la artritis reumatoide varían enormemente entre las personas, la mayoría de gente con esta afección puede, y debe, aún hacer ejercicio para recibir los beneficios de salud y calidad de vida de una buena condición física.
Como usted ya lo descubrió, no se recomienda correr porque eso representa mucho esfuerzo para las articulaciones. La buena noticia es que el acondicionamiento físico no requiere este tipo de ejercicio de alto impacto.
En lugar de correr, intente con actividades de bajo impacto, como nadar o ejercicios acuáticos. Si prefiere hacer ejercicios en tierra firme, caminar o montar en bicicleta serían buenas alternativas. Sólo recuerde que caminar implica más impacto en las articulaciones que ir en bicicleta o hacer ejercicios acuáticos, y podría no ser lo adecuado, según cuán grave sea su artritis reumatoide.
Cualquier actividad que escoja, empiécela lentamente. Comience con 10 minutos de ejercicio diario. Si después de una semana no ha tenido dolor ni hinchazón en las articulaciones, añada unos minutos más. Una buena meta hacia la que puede apuntar es hacer ejercicio durante 30 minutos, la mayoría de días.
Asimismo, el entrenamiento con pesas aún puede formar parte de su rutina. La clave está en empezar con pesos bajos y aumentarlos muy lentamente. Empiece con pesas de una libra, o pruebe las bandas de resistencia en la menor resistencia posible. Si después de varios días no presenta problemas, aumente un poco el peso o la resistencia.
Nunca haga ejercicio cuando le duela. Si siente calor, hinchazón o dolor en las articulaciones con el ejercicio, deténgase.
Antes de empezar ningún programa de ejercicios, converse con su médico para que esa persona pueda ayudarlo a encontrar actividades que se ajusten a su situación y le permitan disfrutar nuevamente de un estilo de vida activo.
Dra. Diane Dahm, Ortopedia, Mayo Clinic Rochester, Minnesota, Estados Unidos

