Alternativas de tratamiento para el Parkinson
Primero, le recomendaría que su padre acudiera a un médico para una evaluación neurológica minuciosa. Aunque los síntomas concuerdan con la enfermedad de Parkinson, no son específicos, especialmente a la edad de él, y pueden deberse a una variedad de causas.
Si el diagnóstico efectivamente es la enfermedad de Parkinson, en ese caso, la levodopa (comúnmente llamada L-dopa) muy posiblemente aliviará los temblores y mejorará la forma de caminar.
Desde que se presentó en la década de los años sesenta, la levodopa ha sido la terapia medicamentosa de oro para la enfermedad de Parkinson. Este fármaco corrige parcialmente la deficiencia de dopamina en el cerebro (causa de la rigidez muscular así como de los problemas de equilibrio y coordinación) para de esa forma extender el tiempo que tienen los pacientes de llevar una vida relativamente normal.
Sin embargo, después de cinco años más o menos de tomar levadopa, comienzan a aparecer complicaciones. Los pacientes pueden presentar disquinesias (movimientos involuntarios anormales o sacudidas de los brazos y piernas) así como fluctuaciones motoras al afectarse y disminuir la eficacia del medicamento, cosa que obliga al paciente a tomar más frecuentemente otra dosis y soportar bajones hasta que la última empiece a surtir efecto.
Los neurólogos no llegan a un acuerdo respecto a si estos problemas son causados por la levodopa o por la enfermedad misma, puesto que, después de todo, el paciente la padece por cinco años o más. Estas complicaciones se presentan con menor frecuencia entre las personas mayores. Algunos médicos se rehúsan a recetar el fármaco a sus pacientes jóvenes al inicio, y prefieren probar con otros medicamentos primero.
De todas maneras, los otros medicamentos que existen tienen sus propios efectos secundarios. Los llamados agonistas de la dopamina, como el pramipexole y el ropinonirole (que no produce dopamina sino que imita sus efectos) pueden provocar cansancio, descenso de la presión sanguínea y alucinaciones. Los anticolinérgicos como el trihexifenidil y la benztropina podrían provocar pérdida de la memoria, confusión, grave estreñimiento y problemas urinarios, especialmente en los hombres con glándulas prostáticas agrandadas. Aunque estos medicamentos todavía podrían brindar un beneficio considerable a las personas jóvenes, para un paciente mayor pueden ser intolerables.
Deben también mencionarse dos alternativas sin medicamentos. La primera es la cirugía, concretamente la estimulación cerebral profunda (ECP), en la cual se implanta en la pared torácica una unidad similar a un marcapasos para transmitir impulsos eléctricos a electrodos diminutos colocados dentro de una estructura profunda en el cerebro que controla muchos aspectos de la función motora. La ECP es normalmente muy útil en casos avanzados en los cuales ya se han presentado complicaciones relacionadas con los medicamentos, y puede suavizar las fluctuaciones motoras, por ejemplo, además de mejorar las disquinesias. No obstante, debido a que su padre se encuentra en una etapa temprana de la enfermedad, la ECP no sería apropiada para él ahora, aún cuando fuese más joven.
La segunda alternativa consiste en actividades de auto ayuda, tales como la fisioterapia y el ejercicio, que son sumamente importantes en todas las edades, además de en cualquier etapa de la enfermedad de Parkinson. En tanto y en cuanto estas actividades se practiquen en forma continua, los músculos y otros tejidos se mantienen lo más saludables y vitales posible; de lo contrario, los pacientes de Parkinson se encuentran a sí mismos yendo hacia abajo. La inactividad produce efectos secundarios tales como bursitis, tendinitis y calambres, los cuales reducen la actividad todavía más.
La enfermedad de Parkinson no es de muerte, como el cáncer, pero puede reducir un poco el tiempo de vida debido a la condición de discapacidad del paciente. El propósito principal del tratamiento es evitar o posponer tales discapacidades a fin de que los años que le queden a la persona sean lo más saludables, funcionales y amenos posible.
La decisión de usar levodopa u otras terapias es compleja, y por ello, es vital que usted y su padre consulten con su médico a fin de proseguir con el tratamiento más juicioso.
— Dr. James H. Bower, Neurología, Mayo Clinic Rochester, Minnesota, EE. UU.

