Avances en el estudio del enfisema pulmonar
El financiamiento para la investigación sobre el enfisema aumentó drásticamente en los últimos años y los resultados han sido alentadores. Entre ellos, está el ejemplo que usted plantea, el cual se originó en el descubrimiento realizado en el año 1997 de que el ácido retinoico, un derivado de la vitamina A, revirtió el enfisema pulmonar en ratas de laboratorio al regenerar los diminutos sacos de aire de los pulmones llamados alvéolos.
Ese estudio incitó más investigaciones y la más notable fue el estudio FORTE sobre la factibilidad de tratar el enfisema con ácido retinoico, patrocinado por el Instituto Nacional de Corazón, Pulmón y Sangre (NHLBI, por sus siglas en inglés). Si bien la sustancia particular utilizada en el estudio, conocida como “ácido transretinoico”, no arrojó ventajas medibles en pacientes con enfisema, los derivados de la vitamina A sí ofrecieron esperanzas.
El enfisema es una afección crónica en la cual las frágiles paredes alveolares sufren daños debido a inflamación y otros factores, ocasionando pérdida de la capacidad de absorber oxígeno y de elasticidad. El aire queda atrapado dentro de los alvéolos, estirando demasiado a los pulmones y comprometiendo la respiración. Según avanza el enfisema, empeora la falta de aire y disminuye más la capacidad de hacer ejercicio.
Debido a que el tabaquismo es la causa principal para el enfisema, la forma más eficaz de prevenir y tratar es sin fumar o dejar de hacerlo. Hasta hace poco, el mejor fármaco disponible para dejar el hábito de fumar era el bupropión, en combinación con reemplazo de nicotina y consejería. Las últimas investigaciones produjeron un medicamento aún más eficaz, la vareniclina, que recientemente recibió la autorización de la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos. Este medicamento evita que el paciente sienta ansias por la nicotina, pues se une a los receptores de ésta en el cerebro, engañándolos para hacerlos “pensar” que reciben nicotina.
Un área importante de la investigación sobre el enfisema implica un procedimiento quirúrgico llamado cirugía para reducción volumétrica pulmonar (LVRS, por sus siglas en inglés), pero un gran estudio nacional llegó a la conclusión de que sólo ayuda a un cierto subgrupo de pacientes. La cirugía para reducción volumétrica pulmonar es un procedimiento invasivo, cuyo beneficio es tan sólo modesto, por lo que en los últimos años la demanda ha sido menor de lo esperado.
Una alternativa menos invasiva, la reducción volumétrica pulmonar por broncoscopía, es la que ahora se realiza. Este procedimiento implica la colocación de válvulas de una vía en los tubos bronquiales para ayudar a reducir las áreas pulmonares excesivamente infladas y que son las más afectadas por el enfisema (en lugar de extirpar el tejido pulmonar dañado mediante la cirugía para reducción volumétrica pulmonar). Varias compañías trabajan actualmente en estos dispositivos, los cuales se encuentran en varias etapas de desarrollo.
De igual manera, se desarrollan nuevos tipos de fármacos. Si bien los medicamentos para enfisema apuntan hacia obstaculizar la inflamación a fin de prevenir daños al tejido pulmonar, un nuevo abordaje es el de suspender la apoptosis (muerte celular programada) para evitar el avance de la enfermedad. Los inhibidores de la enzima histona deacetilasa, por ejemplo, se encuentran entre las sustancias con mayor potencial.
Las investigaciones han ofrecido varios avances alentadores, que podrían traducirse en tratamientos más eficaces en el futuro. Entre tanto, es importante garantizar que los pacientes reciban los beneficios de terapias eficaces y bien establecidas, las cuales se especifican en las pautas publicadas por la Sociedad Torácica Americana, el NHLBI y la Organización Mundial de la Salud para el tratamiento de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), entre las cuales se encuentra el enfisema. Desgraciadamente, muchos pacientes con enfisema no reciben tratamiento de acuerdo a las pautas para la EPOC.
Los broncodilatadores, por ejemplo, que al abrir las vías respiratorias constreñidas alivian los síntomas, son actualmente la terapia principal. Los broncodilatadores de acción larga administrados una o dos veces diarias, ofrecen la base para la protección, mientras que los broncodilatadores de acción corta son medicamentos para alivio rápido y se administran sólo cuando es necesario. Sin embargo, muchos pacientes con EPOC que deberían tener recetas médicas para broncodilatadores de acción larga, no las tienen. Concomitantemente, los corticosteroides inhalados, por sí mismo, son utilizados en exceso. Si bien se justifica su utilización en pacientes con obstrucción moderada a grave y exacerbaciones frecuentes, a menudo se los administra a otros pacientes, con poco efecto positivo.
La vacuna contra la influenza es muy eficaz pero subutilizada, igual que los programas de rehabilitación mediante ejercicios, los cuales mejoran los puntajes sobre calidad de vida y la tolerancia al ejercicio y podrían también reducir las tasas de internamiento hospitalario.
Los pacientes deben conversar con sus médicos respecto a estas pautas, a fin de garantizar que reciban la mejor atención médica actualmente disponible antes de explorar terapias experimentales.
– Dr. Paul D. Scanlon, Medicina Pulmonar y de Cuidados Críticos, Mayo Clinic en Rochester, Minnesota, Estados Unidos

