Colesterol alto: evite las soluciones simplistas
No, lo ácidos grasos omega-3 (“los omega-3”) no disminuyen el colesterol alto.
En realidad, la dosis total de omega-3 que usted actualmente toma de casi 5 gramos diarios, puede ocasionarle efectos secundarios indeseables, como problemas de sangrado y molestias estomacales. Es irónico que inclusive hasta pudiera aumentar ligeramente su nivel de colesterol.
Sin embargo, lo positivo de los omega-3 es que pueden disminuir la presión sanguínea y reducir en algo la posibilidad de presentar coágulos sanguíneos y arritmias. Lo más importante, y que se relaciona con el asunto del colesterol, es que los omega-3 disminuyen en hasta 20 ó 30% los niveles de los triglicéridos, otro tipo de grasa presente en la sangre. Los triglicéridos no son moléculas de colesterol, pero desempeñan una función importante en la formación de placa y, por tanto, en el bienestar del corazón.
Tenga presente varios factores: primero, el término “colesterol” en sí mismo, es realmente ambiguo. ¿Se refiere usted al colesterol de la lipoproteína de baja densidad (LDL) o colesterol “malo” que se acumula en las paredes arteriales, volviéndolas rígidas y estrechas? ¿Se refería tal vez al colesterol de la lipoproteína de alta densidad (HDL) o colesterol “bueno”, que puede disminuir la acumulación de LDL al transportarlo hasta el hígado desde donde el organismo lo extrae? Por otro lado, ¿hablaba usted del “colesterol total”, que es la suma del LDL, HLD y una fracción del recuento de triglicéridos?
Segundo, el punto importante no es disminuir una de las medidas ni subir otra. El objetivo final es evitar un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular. No piense solamente en términos de factores de riesgo únicos o abordajes simplistas para llegar a dicho objetivo. En otras palabras, el simplemente tomar una pastilla y olvidarse de otros pasos importantes probablemente no lo lleve por el camino del éxito.
Otra alternativa mejor para disminuir su riesgo de padecer enfermedades cardíacas es realizar cambios en su estilo de vida, por ejemplo: perder el exceso de peso, comer alimentos sanos, hacer más actividad física y dejar de fumar. Perder aunque solamente sean 5 ó 10 libras de peso puede disminuir el riesgo cardiovascular y elegir bien los alimentos también marca la diferencia. Para mejorar el bienestar del corazón es bueno reducir el consumo de grasas saturadas, grasas transaturadas y colesterol, mientras se aumenta la ingesta de granos integrales, frutas, verduras y pescado.
Si ya realizó estos cambios importantes en su estilo de vida, pero su colesterol LDL permanece alto, lo adecuado podría ser recetarle medicamentos. Las estatinas, por ejemplo, son fármacos que pueden disminuir estupendamente los niveles de colesterol LDL y su funcionamiento es mediante la obstrucción de uno de los pasos del proceso de producción de colesterol. Además, éstas podrían disminuir el tamaño de la placa en las paredes arteriales, ayudando así a evitar futuros bloqueos en los vasos sanguíneos y ataques cardíacos. Entre las estatinas están aquellos medicamentos bien conocidos como la atorvastatina, la simvastatina, y la lovastatina.
Otra alternativa es un inhibidor de la absorción de colesterol, sobre todo el ezetimibe, que ayuda a disminuir el colesterol en la sangre al restringir la absorción por parte del intestino delgado del colesterol proveniente de los alimentos. El ezetimibe también puede utilizarse en combinación con cualquier otra estatina.
Igualmente, puede tomar suplementos, como el estanol vegetal y los ésteres de esterol (en cápsulas o alimentos fortificados) o fibra soluble del psilio o ispágula (que se encuentra en el Metamucil). No obstante, debido a que éstos disminuyen sólo un poco los niveles de LDL, deben usarse conjuntamente con otros abordajes.
La decisión de tomar medicamentos depende del riesgo cardiovascular general de la persona. Por ejemplo, si su nivel de LDL es alto pero los demás factores, como antecedentes familiares, estilo de vida, presión sanguínea, edad, estado general de salud, peso, diabetes y el hábito de fumar no son causa de preocupación, usted podría no requerir de medicamentos para bajar el colesterol.
Su riesgo de sufrir un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular tal vez es aceptablemente bajo; pero por otro lado, si tiene hipertensión y antecedentes familiares de enfermedades cardíacas, tendría sentido tratar el colesterol aunque éste sólo se encuentre moderadamente elevado. Las personas diabéticas corren mucho más riesgo, y en general deben recibir tratamiento, incluso cuando sus niveles de colesterol se encuentran dentro de lo normal.
Debido a que es complejo controlar el riesgo cardiovascular de una persona, no se recomienda tomar medicamentos o suplementos por cuenta propia. Es mejor que consulte con su médico para determinar cuáles son las mejores alternativas para usted.
— Dra. Sharonne N. Hayes, Enfermedades cardiovasculares, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos

