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Cómo lidiar con la diverticulitis

Dr. David W. Larson Cirugía colorrectal, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos
Estimada Mayo Clinic: Padezco de diverticulitis y quisiera saber si hay alguna dieta específica que debería seguir. Hace poco comí panecillos de salvado y sentí intenso dolor durante toda una semana. ¿Existe algo que pudiese tomar para aliviar el dolor cuando se presenta un ataque agudo?

Respuesta:

Especialmente entre las personas de más de 60 años, es común presentar pequeños sacos o bolsas (divertículos) en el tracto intestinal, afección conocida con el nombre de diverticulosis. Estos sacos rara vez ocasionan problemas, y por ello, una persona podría no enterarse jamás que los tiene. No obstante, en ocasiones sucede que uno o dos sacos se inflaman o infectan, ocasionando dolor abdominal fuerte, fiebre, náusea y un cambio marcado en los hábitos intestinales. Esa situación se conoce como diverticulitis, pero muchas personas que padecen de diverticulosis no la desarrollan.

En realidad, la mejor dieta que se puede seguir para evitar ambos problemas con los divertículos, pese a su experiencia con los panecillos de salvado, es una que incluya alimentos ricos en fibra. Me refiero a elegir alimentos como frutas y verduras frescas, así como granos integrales, pues éstos suavizan las heces, las ayudan a transitar más rápidamente por el colon y disminuyen la presión dentro del tracto digestivo. No puedo explicar la razón por la que un panecillo de salvado le ocasionó dolor, aunque cuando una persona atraviesa por un ataque, cualquier tipo de alimento causa dolor.

Durante un ataque, es importante buscar atención médica porque la diverticulitis puede ser un problema grave, siendo hasta mortal en algunos pacientes. Por ejemplo, en casos raros podría romperse el saco inflamado o infectado, ocasionando que se riegue material intestinal dentro del abdomen y derivando en una peritonitis o inflamación del revestimiento de la cavidad abdominal, lo que constituye una emergencia médica.

En la mayoría de casos, el tratamiento preferido son los antibióticos orales, que ayudan a eliminar las bacterias que causan infecciones. Su médico podría también recomendarle medicamentos de venta libre, como el acetaminofeno o recetarle analgésicos más potentes, como la hidrocodona o la oxicodona que contienen opioides, para uso concomitante con el acetaminofén. Sin embargo, cabe mencionar que los opioides tienen tendencia a estreñir, lo que podría empeorar el problema. Generalmente, los ataques son lo suficientemente leves como para permitir que los antibióticos y una dieta suave temporal traten el problema; pero, a veces, son tan agudos que requieren internación hospitalaria, con administración de antibióticos por vía intravenosa y hasta una operación de emergencia.

Lo mejor para los pacientes con casos más graves es someterse a una evaluación con un cirujano colorrectal para determinar si la cirugía sería lo más conveniente en su caso. El procedimiento quirúrgico estándar para personas con diverticulitis es realizar una resección primaria del intestino, en la cual el cirujano extirpa la parte enferma y reconecta los segmentos sanos, permitiendo así que el paciente tenga movimientos intestinales normales. Esta operación puede realizarse de la manera tradicional, con cirugía abierta, o a través de un procedimiento laparoscópico menos invasivo. La recuperación es más rápida con el último, pero podría no ser una alternativa para aquellos pacientes con mucho exceso de peso o extensa inflamación.

Cuando el colon está tan inflamado que no permite una reconexión, podría ser necesario realizar la cirugía intestinal con colostomía. En dicho procedimiento, después de extirpar el segmento enfermo, el extremo sano se conecta a un orificio creado en la pared abdominal. Los productos de desecho atraviesan esa abertura y se recolectan en una bolsa externa. La colostomía podría ser temporal: después de varios meses y cuando la inflamación ya se ha curado, el cirujano podría realizar una segunda operación para reconectar el colon.

Normalmente, no es preciso recurrir a estos procedimientos. Existen maneras simples y baratas de detener el avance de los divertículos o de evitarlos. Como ya se mencionó antes, la ingesta de fibra encabeza la lista. Igualmente, es importante beber bastante cantidad de líquido (que la fibra debe absorber para que surta efecto), responder a la necesidad de defecar (un retraso deriva en heces más duras que requieren más esfuerzo en la evacuación y ejercen mayor presión dentro del colon), y regularmente hacer ejercicio (que promueve una función intestinal normal y disminuye la presión interna en el colon).

Dr. David W. Larson, Cirugía colorrectal, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos.

 

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