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Diabetes tipo II, un importante factor de riesgo cardiovascular

Dr. Yogish Kudva Endocrinología, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos
Estimada Mayo Clinic: ¿Cuál es la relación entre diabetes tipo 2 e hipertensión? ¿La diabetes tipo 2 normalmente conduce a la hipertensión? ¿Puede la hipertensión causar diabetes?

Respuesta:

Muchas personas con diabetes tipo 2 padecen de hipertensión. La diabetes tipo 2 aumenta drásticamente el riesgo de una persona de desarrollar problemas cardiovasculares, entre ellos, la hipertensión; pero la hipertensión no causa diabetes. No obstante, cuando una persona padece diabetes tipo 2, es sumamente importante controlar la presión sanguínea alta porque ésta puede aumentar significativamente el riesgo de sufrir complicaciones graves fruto de la diabetes.

La diabetes tipo 2 se desarrolla cuando el organismo se vuelve resistente a la insulina o cuando el páncreas deja de producir suficiente cantidad de insulina. Se desconoce el proceso exacto de esto, pero el exceso de peso y la inactividad parecen ser factores importantes.

La insulina es una hormona que proviene del páncreas, glándula ubicada justo detrás del estómago. Cuando una persona come, el páncreas secreta insulina en el torrente sanguíneo. La insulina que circula por la sangre permite que el azúcar ingrese en las células, disminuyendo así la cantidad de glucosa presente en el torrente sanguíneo. En la diabetes tipo 2, ese proceso no funciona como debe; es decir, en lugar de ingresar a las células, el azúcar se acumula en la sangre.

La acumulación de azúcar en el torrente sanguíneo causada por la diabetes tipo 2 podría vincularse a una amplia variedad de complicaciones, siendo la hipertensión una de las más comunes. Algunos estudios han revelado que hasta 60 por ciento de gente que padece diabetes tipo 2 también tiene presión sanguínea alta.

La medida de la presión sanguínea, obtenida en milímetros de mercurio (mm Hg) se compone de dos cifras: la primera, o cifra superior, mide la presión en las arterias cuando late el corazón (presión sistólica); mientras que la segunda, o cifra inferior, mide la presión en las arterias entre latidos (presión diastólica). En los diabéticos, una medida de 130/80 mm Hg o menos para la presión sanguínea es lo que se considera sano.

A pesar de que la hipertensión no cause diabetes tipo 2, sí puede contribuir al desarrollo de otras complicaciones diabéticas. Las investigaciones han revelado que los diabéticos con hipertensión corren mucho más riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares, enfermedades arteriales coronarias, daños renales, problemas de los ojos y daños en los nervios que la gente que padece diabetes pero tiene presión sanguínea normal.

Afortunadamente, cuando la presión sanguínea de un paciente diabético está controlada, igualmente lo está el riesgo de sufrir problemas graves vinculados a la diabetes. La hipertensión puede controlarse mediante una combinación de cambios en el estilo de vida y medicamentos. El realizar algunos cambios alimenticios, sobre todo en el sentido de disminuir la cantidad de sodio en la comida, hacer ejercicio en forma regular, dejar de fumar y perder peso pueden ayudar mucho para controlar la presión sanguínea.

No obstante, la mayoría de diabéticos necesita medicamentos aparte de implementar cambios en su estilo de vida. Entre los medicamentos comunes para la presión sanguínea están los inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina (ECA), los bloqueadores del receptor de la angiotensina (BRA), los diuréticos y los bloqueadores beta. Para controlar eficazmente la presión sanguínea, los pacientes diabéticos, por lo general, requieren dos o tres de estos medicamentos.

Si usted padece diabetes e hipertensión, converse con su médico sobre las medidas que puede tomar para disminuir la presión sanguínea y acuda regularmente a sus revisiones médicas. La hipertensión rara vez produce síntomas, y por ello es importante revisar la presión sanguínea de los pacientes diabéticos en cada cita médica, a fin de garantizar que permanezca en un nivel saludable.

Dr. Yogish Kudva, Endocrinología, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos

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