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Dieta para diabetes: no necesariamente siempre sin azúcar

Dra. Jennifer K. Nelson Dietética Clínica en Mayo Clinic Rochester, Minnesota, Estados Unidos
Estimada Mayo Clinic: ¿Es verdad que una persona con diabetes tipo 2 no debe comer ningún producto que contenga ingredientes que terminen en “osa” (como lactosa) o en “ol” (como el sorbitol)? Si un producto tiene una etiqueta que dice “sin azúcar”, ¿se lo considera seguro para el paciente?

Respuesta:

Para su primera pregunta, la respuesta corta es: ¡No! Una persona con diabetes no tiene que evitar todas las “osas” u “oles”, así como tampoco ningún otro componente alimenticio.

La respuesta a la segunda pregunta es: Claro que sí es seguro comer productos sin azúcar. No obstante, es igualmente seguro comer alimentos con azúcar; aunque “seguro” no quiere decir “ilimitado”. Los puntos claves para consumir todos aquellos ingredientes son moderación, selección y equilibrio.

Las “osas” son azúcares que se producen en forma natural, como por ejemplo, el azúcar de las frutas; y los “oles” (azúcar del alcohol) a menudo derivan de las “osas”. Por ejemplo, el lactitol es hecho de lactosa (el azúcar principal en la leche).

La razón por la que el azúcar, los componentes derivados del azúcar y los carbohidratos son un problema para las personas con diabetes tipo 2 es porque el organismo puede tener dificultad para procesarlos. Durante la digestión, el organismo de una persona sana convierte los carbohidratos de los alimentos en varias moléculas de azúcar. Luego, estos azúcares se convierten principalmente en glucosa, que es el combustible vital del organismo.

Con la ayuda de la insulina (una hormona producida por el páncreas), la glucosa ingresa a las células para proveer energía al organismo. En la diabetes tipo 2, el páncreas no produce suficiente insulina o los músculos y otros tejidos se vuelven resistentes a la insulina, u ocurren ambas cosas, y como resultado, se acumula el azúcar en el torrente sanguíneo, ocasionando varias adversidades.

La suposición tradicional respecto a la dieta de los diabéticos ha sido que se debe evitar consumir azúcar en forma directa. Sin embargo, desde 1990 los estudios han demostrado que lo que realmente importa es controlar los carbohidratos en general.

La opinión moderna respecto a la dieta de los diabéticos es que existe un “presupuesto” de carbohidratos, el cual debe gastarse a intervalos regulares durante todo el día, y no todo de una sola vez. Una rosquilla ocasional, por ejemplo, probablemente sea aceptable, siempre y cuando se compense con reducciones en otros componentes de la comida.

La palabra relevante aquí es “ocasional” porque es mejor no formar un hábito de tales debilidades ya que tienden a desplazar a las elecciones saludables. Por ejemplo, una taza de leche de ocho onzas tiene la misma cantidad de carbohidratos que una lata de cuatro onzas de gaseosa azucarada; sin embargo, la leche ofrece muchos más nutrientes (como calcio y vitamina D para huesos más fuertes) que la gaseosa.

Si de rutina se sustituye dulces que no ofrecen buena nutrición por frutas, vegetales, granos integrales y productos lácteos bajos en grasa, todos ricos en nutrientes, la persona ingiere una dieta sana. Por otro lado, si generalmente se comen dulces además de estos alimentos, el resultado es consumir calorías no deseadas y exceso de peso corporal.

¿Qué sucede con los “oles”? El azúcar del alcohol es más bajo en calorías que el azúcar regular y el organismo lo absorbe lentamente, provocando un aumento más lento del azúcar en la sangre. Aunque esto suena bien, los alimentos que contienen azúcar del alcohol también están compuestos por otros ingredientes que contribuyen calorías (que asimismo aumentan los niveles de azúcar en la sangre), además de que el azúcar del alcohol puede tener un efecto laxante. Al consumir “oles” fuera de límites moderados, estas dos características pueden convertirse en un problema para algunas personas.

Dada la diversidad de personas y la frecuente naturaleza compleja de la diabetes, no existe una dieta para diabéticos, sino que un educador (normalmente, un licenciado en dietética) puede enseñarle al paciente a crear una dieta que sea adecuada para sus objetivos de salud, preferencias de alimentos y estilo de vida.

Ser diabético no significa que sólo se puede comer alimentos sosos e insípidos. Por el contrario, quiere decir que se puede comer más alimentos ricos en nutrientes y bajos en grasas y calorías, así como menor cantidad de productos animales. Ocasionalmente, se puede comer dulces (que contengan “osas” u “oles”) y todavía controlar bien el azúcar en la sangre y el peso. En realidad, ese es el plan alimenticio que todo el mundo debería seguir.

— Jennifer K. Nelson, Dietética Clínica en Mayo Clinic Rochester, Minnesota, Estados Unidos

 

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