Efectos a largo plazo de los antidepresivos
Desgraciadamente, no se sabe mucho respecto a los problemas a largo plazo que pueden surgir por el consumo de antidepresivos. En Estados Unidos, algunos antidepresivos han existido desde hace más de 50 años; pero los nuevos fármacos que fungen como inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), están disponibles desde hace aproximadamente 20 años.
Para este efecto, ni 20 ni 50 años de existencia es demasiado, aunque se pensaría que para ahora ya habría surgido cualquier problema obvio con los antidepresivos. De todas maneras, no existen datos concluyentes a largo plazo sobre los riesgos de estos fármacos.
Si bien es simplista pensar que ningún medicamento conlleva riesgos a largo plazo, es igualmente peligroso ignorar aquellos riesgos muy reales vinculados con una depresión no tratada, como por ejemplo, el efecto sobre la calidad de vida de la persona y el riesgo de suicidio. Antes de tomar la decisión de tomar antidepresivos, siempre se debe conversar con el médico que los receta sobre el equilibrio entre riesgos y ventajas.
Se sabe más sobre los posibles efectos secundarios a corto plazo. Igual que con la mayoría de medicamentos, la lista de los posibles efectos secundarios de los antidepresivos es larga y entre ellos están la sequedad en la boca, mareo, dolor de cabeza, estreñimiento, problemas sexuales y muchos otros más. En un subgrupo de pacientes, los antidepresivos provocan ganancia de peso. Algunos antidepresivos aumentan el riesgo de ciertos problemas cardíacos.
En niños y adolescentes, los antidepresivos se han vinculado con mayor riesgo de suicidio, posiblemente por su extraña capacidad de inducir una inquietud interna insoportable. No se sabe si existen consecuencias duraderas por el hecho de presentar algún efecto secundario a corto plazo.
Sin embargo, no todos los efectos secundarios son negativos. Algunos tipos de antidepresivos son sedantes, cosa que podría beneficiar el sueño cuando es difícil dormir. Otros, en cambio, parecen favorecer la vitalidad, lo que beneficia a los pacientes cuya depresión les resta energía.
El recetar antidepresivos se fundamenta, en gran parte, en pruebas empíricas y experiencia clínica; es decir, en observar lo que sirve y lo que no funciona. Se prueba un medicamento con la esperanza que la persona se sienta mejor y después se continúa el tratamiento durante el tiempo que sea necesario para evitar que reaparezcan los síntomas que, en primer lugar, incitaron al paciente a buscar tratamiento. A veces, eso constituye un proceso de ensayo y error, hasta determinar el medicamento más eficaz.
Sin embargo, es frecuente que la depresión vuelva a aparecer. Después de un evento de depresión, la persona es alrededor de un 50% más proclive a presentar un segundo evento. Cuando eso ocurre, existe una probabilidad de 75% de sufrir un tercer evento y, de allí en adelante, esa persona muy posiblemente tendrá eventos recurrentes de depresión durante toda su vida.
La decisión sobre el tiempo de administración de los antidepresivos debe basarse en la situación personal de cada individuo. Usted y su médico necesitan pensar en la respuesta a las siguientes preguntas: ¿qué es lo positivo del medicamento? y ¿son mayores las ventajas que los riesgos, tanto a corto como a largo plazo?
Usted no menciona si ha intentado con psicoterapia. Vale la pena intentarlo o volver a hacerlo, si ya lo hizo antes. Las investigaciones han demostrado que para la depresión leve a moderada, la psicoterapia sola puede ser tan eficaz como los medicamentos. Si ese es su caso, tal vez la psicoterapia pueda permitirle suspender el medicamento durante períodos más prolongados o por completo. Para la depresión profunda, los resultados del tratamiento son mejores cuando se emplean medicamentos y psicoterapia, complementando uno con otro.
Dr. J. Michael Bostwick, Psiquiatría de Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos

