¿Está pensando en someterse a una cirugía de espalda? Proceda con cautela
La respuesta breve a su pregunta, lamento decirlo, es un ambiguo “tal vez”.
La decisión sobre si sería útil para usted someterse a más cirugía depende de los detalles específicos de su caso; y por tanto, es preciso recabar una gran cantidad de información antes de tomar la decisión. Entre paréntesis, espero que eso se haya hecho antes del procedimiento original.
Una operación en la espalda no es el método de elección para tratar un dolor de espalda y sólo debe utilizarse como último recurso, después de haber intentado todas las demás alternativas (menos invasivas) y que éstas no hayan surtido efecto.
Entre las opciones menos invasivas están los analgésicos de venta libre o bajo receta médica, inyecciones de cortisona, fisioterapia y la estimulación nerviosa eléctrica transcutánea (se aplica una corriente eléctrica débil a puntos específicos en la piel para aliviar el dolor).
Es difícil diagnosticar el dolor de espalda en forma exacta. Si no se diagnostica bien la causa y se realiza la cirugía muy pronto (antes de agotar las alternativas), podría no solucionarse el problema subyacente.
Por otro lado, si en realidad es necesario realizar la operación, no se debe esperar demasiado. Una compresión prolongada de los nervios de la columna, como resultado de una hernia de disco (una parte del disco pinza el nervio) o de estenosis espinal (estrechamiento del canal espinal que ejerce presión sobre uno o más nervios), puede derivar en daño nervioso permanente.
Sin embargo, un plazo de seis semanas a seis meses, generalmente, le permite a uno contar con suficiente tiempo para explorar las alternativas sin invasión o buscar segundas opiniones, sin incurrir en riesgos innecesarios.
El objetivo de su intervención quirúrgica fue aliviar la compresión del nervio, porque en la hemilaminectomía se extirpa una parte de la lámina (pequeña placa ósea que cubre el canal espinal) y la foraminotomía sirve para agrandar el pasaje por el cual la raíz nerviosa atraviesa el canal espinal. Estas operaciones con frecuencia se realizan al mismo tiempo para ofrecer al nervio suficiente “espacio para moverse” y así aliviar el dolor.
Supongamos, sólo para poder argumentar, que estos procedimientos fueron la elección juiciosa para usted en ese momento. El fracaso de dichos procedimientos quirúrgicos podría deberse a varias razones: presencia de complicaciones graves después de la operación (como infección, sangrado excesivo o fuga de líquido cefalorraquídeo), que pueden causar daños permanentes al nervio o hueso; o la posibilidad de que usted sea diabético o fumador, porque normalmente ninguno de estos dos grupos de personas responde bien a la cirugía de la espalda debido a la presencia de raíces nerviosas más vulnerables (diabetes) o por la tendencia hacia la osteoporosis (fumadores).
Asimismo, es probable que se trate de una recurrencia de la afección. Es decir, al extirpar sólo una parte del disco herniado, posteriormente es factible que se produzca una hernia que implique a parte del material restante del disco.
Cualquiera que sea el caso, es legítima su preocupación sobre qué hacer ahora. Le recomiendo que proceda con cautela al considerar si es adecuado someterse a más cirugía, y que primero se brinde la oportunidad de hacerse pruebas de diagnóstico de última generación.
Necesitará un examen de electromiografía (EMG) y de conducción nerviosa para revisar el daño nervioso, así como estudios por resonancia magnética (IRM) de la columna vertebral, en las porciones lumbar (parte inferior de la espalda) y torácica (parte media de la espalda). El siguiente paso dependerá de los resultados de dichos exámenes.
Someterse a una cirugía mayor no es su único recurso. A veces, se implantan aparatos como los estimuladores de la médula espinal (análogos a los marcapasos cardíacos) y bombas con morfina, que alivian enormemente el dolor en los pacientes.
— Dr. H. Gordon Deen, Neurocirugía, Mayo Clinic Jacksonville, Florida, Estados Unidos.

