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Guillain-Barré: la mayoría se recupera completamente

Dr. Brent P. Goodman Neurología, Mayo Clinic de Rochester en, Minnesota, Estados Unidos
Estimada Mayo Clinic: A mi tío de 61 años se le diagnosticó síndrome de Guillain-Barré. ¿Qué podrían ustedes informarme sobre esta afección y las alternativas de tratamiento disponibles? ¿Cómo se puede saber si el síndrome derivará en parálisis?

Respuesta:

El síndrome de Guillain-Barré es un trastorno neurológico relativamente raro que afecta a alrededor de 100.000 personas por año, y en el cual el sistema inmune del organismo ataca a los nervios periféricos que transmiten los impulsos eléctricos desde y hacia el cerebro y médula espinal. Se cree que el objetivo principal de dicho ataque es la mielina, aquel material aislante de los nervios. El daño resultante conduce a que la transmisión de señales por el nervio sea lenta o falle, lo que limita o impide que los músculos respondan adecuadamente.

Entre los síntomas iniciales están entumecimiento y hormigueo en las extremidades, seguidos por debilidad. Los síntomas pueden aparecer rápidamente, inclusive en el transcurso de un solo día. La debilidad puede avanzar hasta parálisis de las piernas, brazos y cara; alteraciones respiratorias; dificultades para hablar, masticar, tragar y con los movimientos oculares; o problemas con el control de la vejiga y función intestinal.

Un caso grave de síndrome de Guillain-Barré puede derivar en parálisis total, fluctuaciones potencialmente peligrosas en la frecuencia cardíaca y presión sanguínea, o incapacidad de respirar por uno mismo En una minoría de casos, el síndrome puede ocasionar impedimentos físicos duraderos o hasta ser mortal.
Si bien se desconoce la causa subyacente, los pacientes generalmente informan que los síntomas empiezan dentro de una a cuatro semanas después de haber sufrido una infección bacteriana o viral, como inflamación de la garganta, diarrea, gripe o influenza.

El síndrome de Guillain-Barré también podría desencadenarse a consecuencia del embarazo o de un procedimiento médico, por ejemplo, una vacuna o una cirugía menor, aunque también podría simplemente no haber una razón evidente para su desarrollo. Dado que se desconoce la causa, no hay manera de evitar el síndrome de Guillain-Barré, ni de predecir quién presentará cuáles síntomas y en qué grado.

En medio de todo, lo bueno es que la mayoría de pacientes con síndrome de Guillain-Barré se recupera bastante bien y normalmente en el transcurso de pocos meses. Alrededor del 80 por ciento de pacientes se recupera completamente dentro de 12 meses posteriores a la aparición del síndrome.

No obstante, el síndrome de Guillain-Barré es una enfermedad grave que requiere de hospitalización inmediata debido a la velocidad con la que empeora. Es importante administrar pronto el tratamiento y mientras antes se lo inicie, mejor es la posibilidad de obtener un buen resultado. Al disminuir la inflamación de los nervios periféricos, el riesgo de sufrir daños graves y permanentes en la vaina de mielina y fibras nerviosas (o de discapacidad permanente) puede disminuir sustancialmente.

Esto, además, puede acelerar la recuperación. Es por ello que cuando una persona siente hormigueo en los dedos del pie, en los pies mismos o piernas, seguido por debilidad muscular, debe buscar atención médica de inmediato.

El objetivo de las dos alternativas principales de tratamiento para el síndrome de Guillain-Barré, la plasmaféresis (también conocida como “intercambio plasmático”) y la inmunoglobulina intravenosa (IGIV) es suprimir el ataque anormal a los nervios periféricos por parte del sistema inmune, así como permitir la regeneración y recuperación nerviosa. La eficacia de ambos tratamientos es igual.

La plasmaféresis consiste en separar la parte líquida de la sangre (plasma) de los glóbulos rojos mismos. Luego, se desecha el plasma y se devuelven los glóbulos rojos al organismo, el cual fabrica más plasma para compensar lo perdido. A pesar de que todavía no es claro cómo funciona el tratamiento, los científicos creen que éste extrae ciertos anticuerpos del plasma que contribuyen a que el sistema inmune ataque a los nervios periféricos.

En la IGIV, la administración de dosis altas de inmunoglobulina (compuesta por anticuerpos de sangre donada sana) puede obstaculizar el efecto nocivo de los anticuerpos de la sangre del paciente, que podrían contribuir al síndrome de Guillain-Barré.

Antes de que empiece la recuperación, podría ser necesario que quienes cuidan del paciente tengan que manualmente moverle brazos y piernas, a fin de ayudarle a mantener la flexibilidad muscular y evitar contracturas. Después de iniciada la recuperación, los pacientes generalmente requieren fisioterapia e incluso una rutina de ejercicios activos recetada por un equipo para rehabilitación, con el objeto de recuperar la fuerza y movilidad. Probablemente también se requerirá instrucción sobre los diferentes aparatos de ayuda (como sillas de ruedas o soportes ortopédicos) para que el paciente pueda operar de manera independiente.

Con un tratamiento precoz, prevención de complicaciones médicas y fisioterapia, la mayoría de gente logra recuperarse de casos graves del síndrome de Guillain-Barré.

-Dr. Brent P. Goodman, Neurología, Mayo Clinic de Rochester en, Minnesota, Estados Unidos

 

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