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Hemorroides: cómo combatir sus síntomas

Dr. Mark Larson Gastroenterología, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos
Estimada Mayo Clinic: Mi marido ha tenido problemas de comezón en el recto, ardor al defecar y hemorroides externas durante siete años. Los médicos le han recetado cremas, ungüentos y baños de asiento, pero el problema aún persiste. Le hicieron una colonoscopía y no encontraron nada. ¿Qué otra cosa puede provocar esto y qué se puede hacer al respecto?

Respuesta:

Los síntomas de su marido, muy posiblemente, corresponden a la enfermedad hemorroidal, otro término para hemorroides internas. Obviamente, antes de establecer el diagnóstico, lo primero es hacerle un examen minucioso.

Existen algunas alternativas de cuidados caseros y tratamientos eficaces. Sin embargo, como él ha presentado síntomas durante siete años, la situación podría ameritar medidas más poderosas, como una cirugía. De todas maneras, como bien podría no ser necesaria una operación, hablemos primero sobre las alternativas de cuidados caseros y uno o dos cambios en el estilo de vida que puede hacer.

Las hemorroides son venas hinchadas e inflamadas que se desarrollan en la parte inferior del recto y alrededor del orificio anal, siendo muy comunes. Por lo general, éstas no presentan síntomas ni requieren tratamiento; pero se calcula que 4 por ciento de personas adultas presenta síntomas como los que usted describe, e incluso algunos tienen dolor agudo y sangrado.

Entre los factores que causan o contribuyen a las hemorroides están: estreñimiento, necesidad de pujar para defecar, diarrea y heces sueltas con frecuencia, embarazo, parto, obesidad y permanecer de pie o sentado durante períodos largos. Los conductores de camiones, por ejemplo, tienen propensión a desarrollar hemorroides.

Primero, se requiere un examen minucioso. Su marido y el médico deben conversar en detalle sobre los síntomas, saber cuándo y cómo empezaron, los factores que alteran los síntomas, qué los empeora y cualquier otro detalle pertinente, además de tratar sobre toda inquietud médica existente.

Como parte del examen, muy posiblemente, se le realizará una inspección visual para descubrir las hemorroides, a fin de confirmar el diagnóstico y descartar otras posibles causas. El médico puede utilizar un proctoscopio para examinar la porción inferior del colon y recto; pero si el examen no fuese concluyente, lo normal es realizar una colonoscopía para visualizar todo el colon y recto. Sin embargo, si su marido ya se sometió a una colonoscopía en los últimos dos años, probablemente no sea necesario repetirla todavía, porque es poco probable que en ese lapso algo creciera dentro del colon hasta un tamaño importante.

Estos exámenes pueden ayudar a confirmar el diagnóstico de hemorroides o apuntar hacia otras posibles causas, como la enfermedad de Crohn, cáncer del recto o una fisura (rotura del revestimiento superficial en la zona del esfínter anal interno).

Para la enfermedad hemorroidal, entre los tratamientos conservadores están:

Ingerir más fibra: Añadir más fibra en la alimentación, mediante granos, frutas y verduras o con un suplemento de fibra, puede llevar a que las heces sean más suaves, lo que a su vez implica tener que pujar menos para defecar. Otra alternativa para pacientes que no toleran los suplementos de fibra es tomar laxantes, según las respectivas instrucciones. El añadir fibra o un laxante mejora significativamente los síntomas en algunas personas.

Baños de asiento: Un baño de asiento implica remojar en agua tibia dos o tres veces diarias el área alrededor del ano, durante aproximadamente 15 minutos. El baño de asiento puede ayudar a relajar los músculos que circundan el ano, aumentar el flujo sanguíneo en esa zona y disminuir la inflamación.

Tratamientos tópicos: Los ungüentos antiinflamatorios de venta libre pueden ayudar a disminuir los síntomas y ofrecer alivio. Un ejemplo de éstos es la “Preparación H” y otras cremas similares que se aplican tópicamente o como supositorio.

Actividad y peso: Aumentar la actividad física y mantener un peso saludable también ayuda.

Si ninguna de estas tácticas funcionase, entonces sería el momento de consultar con un cirujano colorrectal o general, o con un gastroenterólogo para tratar sobre alternativas quirúrgicas de mínima invasión para extirpar el exceso de tejido hemorroidal.

El procedimiento más común es la ligadura con bandas elásticas, en el cual el cirujano coloca pequeñas bandas elásticas sobre las venas dilatadas, cortando la circulación y provocando el desprendimiento de las hemorroides. La ligadura con bandas elásticas es el procedimiento de invasión mínima que más ampliamente se acepta y el que mejor se tolera, además de que se lo realiza en calidad de paciente ambulatorio en el consultorio médico.

Entre otras alternativas de invasión mínima están la escleroterapia, en la cual el médico inyecta una solución química alrededor del vaso sanguíneo a fin de achicar la hemorroide y luego, con un electrocauterio aplica descargas breves de rayos infrarrojos para cortar la circulación hacia esas pequeñas hemorroides internas sangrantes. No obstante, este método se considera menos eficaz que la ligadura y es más incómodo para el paciente.

Algunos pacientes requieren una intervención quirúrgica más amplia. La cirugía es un medio eficaz de extirpar el tejido hemorroidal de una vez por todas.

Le recomiendo encarecidamente que su marido busque un médico que le ayude a mejorar su calidad de vida. Una vez que los síntomas mejoren, lo importante es que no revierta los cambios realizados en su estilo de vida de, por ejemplo, ingerir más fibra y permanecer activo; pues sin esos cambios, los factores que ocasionaron las hemorroides en primera instancia, pueden hacer que éstas reaparezcan.

Dr. Mark Larson, Gastroenterología, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos.

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