Los rayos UV también pueden ser saludables para la piel
Sí, es cierto. La luz ultravioleta (UV) que produce quemaduras de sol, arrugas y cáncer de piel, en realidad es provechosa para algunas afecciones de la piel. La misma luz ultravioleta emitida por el sol se puede utilizar con cuidado y dentro de un ambiente médico como terapia para ciertos problemas difíciles de tratar de la piel y otras afecciones de la salud.
Los tipos principales de luz ultravioleta que llegan desde el sol se conocen como rayos ultravioleta A (UVA) y rayos ultravioleta B (UVB), que tienen la misma longitud de onda de la luz empleada en tratamientos médicos.
La luz ultravioleta ocasiona cambios en el ADN celular que derivan en daños y posibles mutaciones celulares capaces de tornar a una célula normal de la piel en cancerosa. Los rayos UVB son los responsables de las quemaduras de sol. Los rayos UVA penetran más profundo en la piel y cada vez es mayor el reconocimiento de que también preparan el ambiente para el desarrollo de un cáncer de piel. Los rayos UVA son el tipo de luz ultravioleta predominantemente utilizado en las camas de bronceado.
La terapia con luz ultravioleta permite aprovechar para bien ciertos aspectos de ésta. Aunque no se sepa exactamente por qué algunas afecciones de la piel responden a la luz ultravioleta, parece que dos mecanismos entran en función y son la lentificación del crecimiento excesivo de células de la piel y la alteración del sistema inmune.
Varios tratamientos para la piel con luz ultravioleta representan posibles alternativas para afecciones como las siguientes:
• Psoriasis.
• Vitíligo o pérdida de pigmentación de la piel que generalmente aparece como manchas blancas en la piel.
• Eccema.
• Comezón constante (prurito).
• Linfoma cutáneo de células T, tipo raro de cáncer que generalmente involucra la piel.
• Enfermedad de injerto contra huésped, complicación vinculada a trasplantes de médula.
La terapia con luz ultravioleta normalmente la administran proveedores de atención médica en una clínica, mediante una variedad de aparatos. El equipo a utilizarse incluye unidades grandes para todo el cuerpo, como las camas de luz o los gabinetes de luz para cuerpo entero, y equipos pequeños como gabinetes de luz para manos y pies, luz manual, peines con dientes que emiten luz hacia el cuero cabelludo y rayos láser que dirigen rayos de luz UV de alta intensidad sobre una zona pequeña.
La duración de las sesiones terapéuticas podría ser de unos segundos hasta una hora, entre dos y siete días por semana. Para alcanzar una respuesta adecuada, podrían requerirse docenas de sesiones.
La constancia es una de las claves del éxito. Cuando la afección responde bien a la terapia con luz UV, se podría disminuir la frecuencia de las sesiones. Una vez que mejora la afección, los pacientes pueden pasar a un horario de mantenimiento menos frecuente. Algunas personas podrían recibir terapia de mantenimiento en casa con una unidad doméstica de luz ultravioleta.
Sin embargo, dejando de lado las ventajas, la terapia con luz ultravioleta no deja de conllevar dificultades, pues puede secar la piel y ocasionar irritaciones leves. Además, la terapia a largo plazo con luz ultravioleta aumenta el riesgo de presentar cáncer de piel. Igual que con cualquier otro tipo de tratamiento, es necesario sopesar las posibles ventajas y riesgos. Afortunadamente, cuando el cáncer de piel se detecta pronto, por lo general es posible extirparlo y tratarlo con éxito. Lo recomendable es que quienes reciben terapia con luz UV anualmente acudan donde un dermatólogo para someterse a un examen para cáncer de piel.
Dr. Mark Denis P. Davis, Dermatología, Mayo Clinic de Minnesota, Estados Unidos

