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Nuevo procedimiento para el cáncer de esófago

Dr. Michael Wallace Gastroenterología, Mayo Clinic de Florida, Estados Unidos
Estimada Mayo Clinic: He escuchado que existe una nueva manera de tratar el cáncer de esófago, sin necesidad de extirparlo. ¿Qué implica este nuevo tratamiento y funciona igual de bien que el antiguo?

Respuesta:

El cáncer de esófago, igual que muchos otros tipos de cáncer, generalmente es curable cuando se detecta pronto. Sin embargo, hasta hace poco, la única alternativa de tratamiento para quienes desarrollaban cáncer de esófago, aunque se lo detectara pronto, era la esofagectomía o cirugía para extirpar el esófago. Ahora, se ha comprobado que un nuevo procedimiento de invasión mínima que extrae las células cancerosas es tan eficaz como la esofagectomía para tratar el cáncer de esófago en etapa inicial.

El esófago es una estructura larga y hueca que va desde la garganta hasta el estómago. El esófago sirve para transportar los alimentos hasta el estómago, donde se digieren. El cáncer de esófago normalmente empieza en las células que revisten el interior del esófago. Muchas de las personas que desarrollan cáncer de esófago en etapa inicial, primero reciben el diagnóstico de esófago de Barrett, enfermedad en la cual se producen cambios en las células que revisten el esófago.

El esófago de Barrett normalmente es consecuencia de la repetida exposición a los ácidos estomacales y, a menudo, se diagnostica en aquellas persona que sufren la enfermedad de reflujo gastroesofágico (ERGE) durante mucho tiempo. El cáncer de esófago nacido del esófago de Barrett aumenta en frecuencia con más rapidez que ningún otro tipo de cáncer en Estados Unidos. La mayoría de pacientes con cáncer de esófago padecen de esófago de Barrett, pero desgraciadamente no saben que lo tienen sino hasta cuando se desarrolla el cáncer.

Cuando no se trata pronto y eficazmente, el cáncer de esófago puede diseminarse rápidamente a otros órganos; pero el tratamiento tradicional para el cáncer de esófago en etapa inicial, o sea la extirpación del esófago, representa una cirugía de alto riesgo que normalmente conlleva efectos secundarios duraderos, tales como dificultad para tragar, además de frecuente náusea, vómito y acidez. La cirugía misma también conlleva el riesgo de enfrentar complicaciones graves, como infección, sangrado, fuga de líquido hacia los tejidos circundantes y, en rara ocasión, muerte.

En un estudio publicado en el año 2009, los científicos de Mayo Clinic descubrieron que se puede tratar eficazmente el cáncer de esófago en etapa inicial mediante una terapia endoscópica menos invasiva y sin sacrificio del órgano. La endoscopía es un procedimiento que se realiza en forma ambulatoria y en el cual, después de administrar sedantes al paciente, el médico introduce una sonda flexible por la boca hasta el esófago. La sonda contiene una cámara de video de alta definición, además de canales operatorios que permiten obtener biopsias o realizar procedimientos. Los científicos compararon la cirugía (esofagectomía) con la extirpación endoscópica del cáncer ubicado en el revestimiento del esófago.

En el estudio de 178 pacientes con adenocarcinoma de esófago en etapa inicial, el tratamiento de 132 consistió en la extirpación endoscópica de la mucosa y el de 46 pacientes fue quirúrgico, mediante esofagectomía. Después de un seguimiento de nueve años a estos pacientes, los científicos descubrieron que la tasa de mortalidad en general era comparable en ambos grupos, lo que hace que la terapia menos invasiva sea tan eficaz como la cirugía para el cáncer en etapa inicial.

La extirpación endoscópica de la mucosa conlleva el riesgo de complicaciones tales como sangrado, desgarro del esófago y estrechamiento del mismo. Sin embargo, estos riesgos son raros y relativamente menores comparados con los de la esofagectomía. Después del procedimiento, podría ser necesario para las personas sometidas a la extirpación endoscópica de la mucosa ingerir bocados más pequeños de comida y hacerlo con mayor lentitud para evitar que los alimentos se peguen al esófago.

Después del tratamiento, la gente sometida a la extirpación endoscópica de la mucosa también debe someterse a revisiones médicas regulares. Normalmente el seguimiento requiere realizar endoscopias cada pocos meses para verificar que el cáncer no reaparezca. En caso de recurrencia del cáncer, generalmente, se lo puede tratar con éxito mediante otras extirpaciones endoscópicas de la mucosa.

Este nuevo procedimiento de invasión mínima es sólo una alternativa para el cáncer en etapa inicial. Los pacientes que tienen cáncer de esófago más avanzado, muy posiblemente, deberán someterse a quimioterapia y radiación.

Dr. Michael Wallace, Gastroenterología, Mayo Clinic de Florida, Estados Unidos

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