Osteoartritis: inyecciones de cortisona y sus alternativas
Artritis literalmente significa “inflamación de la articulación” y el tipo más común es la osteoartritis, la cual es resultado del desgaste del cartílago que acolchona los extremos de los huesos que conforman las articulaciones. La osteoartritis puede afectar a cualquier articulación del cuerpo, entre ellas cadera, pies, dedos de las manos, rodillas y parte inferior de la espalda.
La cortisona, hormona que el organismo produce en forma natural, puede ser eficaz para aliviar la inflamación al inyectarla en niveles más altos de lo normal y directamente donde se ubica el problema. Sin embargo, su uso excesivo podría traer efectos secundarios problemáticos.
El límite generalmente aceptado para administrar inyecciones de cortisona es de no más de una, cada tres meses, en una articulación en particular. Inyectar con más frecuencia puede ocasionar daños en el cartílago y hueso, contribuir al posible desperdicio de tejido blando y músculo, causar daño nervioso, disminuir la resistencia a las infecciones, así como ocasionar osteoporosis, ganancia de peso, cambios en la piel y cataratas.
Aparte de esto, los pacientes que reciben inyecciones frecuentes podrían a veces empezar a manifestar “hipercortisolismo”, afección también conocida como síndrome de Cushing, cuyas características son de cara redonda, joroba grasa entre los hombros y estrías de color rosa o morado en la piel. Entre otros posibles síntomas están: debilidad muscular, hipertensión, períodos irregulares en las mujeres o cese de los mismos, y disfunción eréctil en los hombres.
Algunos de estos síntomas podrían ser tolerables si la cortisona, ya sea inyectable u oral, fuese el único tratamiento disponible para la osteoartritis. Sin embargo, es irónico que el uso de corticosteroides (cortisona o similares sintéticos como la prednisona o dexametasona) ni siquiera es la alternativa de elección en la mayoría de casos. Los médicos generalmente intentan primero con métodos de tratamiento menos invasivos, como fisioterapia y medicamentos no esteroides a tomar por vía oral.
La fisioterapia es importante para mejorar la funcionalidad de la articulación, y los antiinflamatorios no esteroides (AINES) ayudan a aliviar el dolor y combatir la inflamación. Los AINES oscilan desde fármacos de venta libre como aspirina, ibuprofeno y naproxeno sódico, los cuales también están disponibles en dosis más altas de venta bajo receta médica, hasta otros que sólo se venden bajo prescripción médica, como el piroxicam, diclofenac y nabumetona.
No obstante, los AINES conllevan posibles efectos secundarios que aumentan al tomarlos en dosis altas bajo y en un tratamiento a largo plazo. Entre esos posibles efectos secundarios están tintineo en los oídos, úlceras gástricas, sangrado gastrointestinal y daños al hígado o riñón.
Se ha comprobado que el acetaminofeno es eficaz para las personas con osteoartritis que sienten dolor leve a moderado, aunque no disminuye la inflamación. Si bien este fármaco popular no produce los efectos secundarios de índole gástrica de los AINES, tomar más de la dosis recomendada de acetaminofeno puede causar daños al hígado, sobre todo si el paciente consume alcohol habitualmente.
Algunas de las molestias de la osteoartritis también pueden aliviarse mediante tácticas de vida sana y simples técnicas de autocuidado, como hacer ejercicio regularmente, controlar el peso, aplicar calor, elegir calzado adecuado y practicar técnicas de relajación.
Inclusive en los casos más graves y en los cuales las inyecciones frecuentes de cortisona parecen ser el único medio para aliviar el dolor, podría ser razonable que el médico se preguntara si referir al paciente a una consulta ortopédica para la respectiva cirugía correctiva sería la mejor alternativa, siempre y cuando la salud general del paciente lo permitiese.
Por ejemplo, en una osteotomía, el cirujano puede reubicar los huesos para corregir deformidades; mientras que en la artroplastia, el cirujano extirpa la articulación dañada para reemplazarla con una prótesis plástica o metálica. Estos son procedimientos comunes que se realizan en caderas y rodillas, con el fin de ayudar al paciente a recuperar su estilo de vida activo y sin dolor.
— Dr. Clement J. Michet, Jr., Reumatología, Mayo Clinic de Rochester en, Minnesota, Estados Unidos

