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Para entender la esclerosis múltiple, los niños pueden guiarnos

Dr. Moses Rodríguez Neurología, Mayo Clinic Rochester, Minnesota, Estados Unidos
Estimada Mayo Clinic: ¿Pueden los niños padecer esclerosis múltiple? De ser así, ¿son sus síntomas iguales a los de los adultos? ¿Son provechosas para ellos las mismas terapias?

Respuesta:

Aunque muchos médicos se sorprendan, entre ellos los pediatras, los niños pueden padecer esclerosis múltiple (EM), y de hecho lo hacen. El descubrimiento es relativamente reciente y representa la culminación de una recaudación gradual de pruebas en el transcurso de los años, lo que explica que aún no se haya estudiado con rigurosidad científica a esta enfermedad infantil.
Si bien se calcula que cerca de diez mil niños (menores de 18 años) en los Estados Unidos padece de EM (de aproximadamente 350.000 pacientes en total), la comunidad médica aún puede comentar muy poco sobre los patrones de incidencia, síntomas, avance de la enfermedad y terapia para la EM pediátrica. Es posible que, en última instancia, se considere a los niños con EM como adultos en miniatura, o que tal vez la EM infantil se revele en forma muy distinta, lo que en general requeriría diferentes enfoques. Sólo el tiempo dará respuestas a esto.
La enorme necesidad de obtener más datos sobre la EM pediátrica fue lo que a principios de año indujo a la Sociedad Nacional Americana de Esclerosis Múltiple a designar a Mayo Clinic y a otros cinco centros médicos como la primera red en su clase de Centros de Excelencia para EM Pediátrica.
La EM es una enfermedad crónica y potencialmente debilitante que afecta al sistema nervioso central, abarcando el cerebro y médula espinal. Tradicionalmente, se pensaba que esta enfermedad tenía mediación inmunitaria; es decir, el sistema nervioso atacaba a una parte del organismo como si se tratase de una sustancia extraña, dirigiendo especialmente anticuerpos y glóbulos blancos hacia las proteínas en la vaina de mielina que rodea y provee aislamiento para los nervios. Este proceso engendra inflamación y lesiona la vaina; lo que, en última instancia, daña a los nervios mismos. El resultado es la presencia de varias áreas de cicatrización (esclerosis), las cuales pueden retener u obstaculizar las señales nerviosas que controlan la fuerza muscular, coordinación, sensación y visión.
Otra teoría antagonista sobre la EM es que el daño de la mielina no deriva del ataque auto-inmune sino de un suceso ambiental, tal como una infección viral contraída en las primeras etapas de vida de la persona. En la mayoría de pacientes, la EM resultante permanece latente durante la niñez, para normalmente manifestarse en la década de los 20 ó 30 años. Sin embargo, dada su manifestación esporádica en niños, en algunos casos ese período de latencia posterior a la infección podría ser breve.
Es interesante notar que, debido a que los niños generalmente no contraen enfermedades de mediación inmunitaria, el hecho de que puedan desarrollar EM podría, por sí solo, reforzar la teoría ambiental. Más aún, dado que los historiales médicos infantiles son muchos más cortos y menos complicados que los de los adultos, éstos permitirían identificar mejor el desencadenante ambiental real, si lo hay. Además, suponiendo que un desencadenante de la EM resultase ser un virus específico, sería posible desarrollar una vacuna contra el mismo, igual como ocurrió con la poliomielitis.
Con el subsidio de la Sociedad Nacional para Esclerosis Múltiple, que asciende a un total de 13 millones y medio de dólares a desembolsarse en el lapso de los siguientes cinco años, los clínicos e investigadores de los seis centros médicos colaborarán en la creación de una base completa de datos sobre EM infantil, no sólo con respecto a la posible causa ambiental (u otras), sino prácticamente en todos los demás aspectos de esta enfermedad tan poco conocida. Además, se podrá educar a la comunidad médica en general, y en especial a los pediatras, sobre los conocimientos que se adquieran sobre la EM pediátrica, a fin de alertarlos sobre su existencia y para que su propio ejercicio profesional pueda contribuir nuevos datos sobre la enfermedad.
¿Qué hacer con los niños que padecen EM ahora? ¿Cómo se podría tratarlos mejor para aliviar sus síntomas y modificar el avance de la enfermedad, mientras se espera por esta información tan ansiada? Respuesta: De la mejor manera posible.
Por el momento, los médicos generalmente administran a los niños con EM los mismos tipos de fármacos que a los adultos, sólo que en dosis proporcionalmente menores. Luego, todo se reduce a esperar y observar. No obstante, dentro de poco, el intenso estudio sobre la EM infantil podría rendir fruto para niños y adultos, por igual.

— Dr. Moses Rodríguez, Neurología, Mayo Clinic Rochester, Minnesota, Estados Unidos.

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