Preguntas al final de la vida
Me alegro que busque respuestas mientras redacta su testamento en vida. Sus deseos, cuando los hace públicos, sirven de guía para el tipo de atención médica que recibe al final de su vida, y le permiten mantener el control incluso cuando ya no puede hablar para comunicarlos.
Generalmente, es posible pasar entre dos y tres semanas sin comer ni beber agua, pero esto varía según sea la enfermedad o afección subyacente. Las personas que están sumamente enfermas y tienen poca grasa corporal, podrían sobrevivir mucho menos tiempo.
No obstante, la pregunta más importante es ¿qué quiere usted que el alimento y el agua hagan? ¿Quiere que le ayuden a sentirse más cómodo? ¿Quiere evitar sentir hambre? ¿Quiere que prolonguen su vida? Al final de la vida, la nutrición artificial (mediante un tubo de alimentación o líquidos intravenosos) podría no cumplir con estos objetivos.
En muchos casos, al final de la vida de la persona, la nutrición artificial no ayuda al paciente a sentirse mejor. En realidad, existe el riesgo de presentar complicaciones que podrían hacer sentir peor al paciente, y en la mayoría de casos, no prolongan la vida.
La razón para esto es que alguna cosa ocurre en las etapas avanzadas de cáncer y otras enfermedades (incluso enfermedades cardíacas y pulmonares, tuberculosis, etc.) que hace que los alimentos sean completamente ineficaces. No comprendemos qué es exactamente lo que ocasiona esto.
Los estudios han demostrado que los pacientes con cáncer avanzado, a quienes se alimenta mediante tubos, no ganan ninguna masa muscular nueva ni tejido muscular. Podrían ganar algo de peso, pero esto se debe, en su mayoría, a retención de líquidos. Ese líquido retenido puede causar problemas, como es tener mayor dificultad para respirar porque el líquido puede ir a los pulmones. Los líquidos también, a veces, pueden causar hinchazón dolorosa en los brazos y tobillos.
La alimentación artificial podría acortar el tiempo de supervivencia debido a las complicaciones que conlleva, incluso neumonía por aspiración (la comida va a los pulmones), infecciones, coágulos sanguíneos, sangrados y perforación del estómago.
Sin embargo, ¿qué pasa con el hambre? La mayoría de las personas que están por morir a causa de una enfermedad avanzada, como cáncer o enfermedad cardíaca, pierde el apetito y el hambre no es un problema para ellas. Los estudios demuestran que comer pequeñas cantidades de los alimentos favoritos puede aliviar cualquier sensación de hambre que haya. Normalmente, es a la familia a quien le molesta más que el paciente no coma, que a la persona misma.
¿Se siente sed? Los estudios realizados en la misma población de pacientes demuestran que los líquidos intravenosos no alivian la sed. Otros estudios realizados en hospicios revelan que, en su mayoría, la sed puede aliviarse con pedacitos de hielo, sorbos de agua, bálsamos labiales para humectar los labios y atenta limpieza de la boca.
En los pacientes con cáncer avanzado, es incierto si los líquidos intravenosos prolongan la vida de los pacientes. La idea general de la mayor parte de personas que trabaja en hospicios y centros de atención médica paliativa es que los líquidos no prolongan la vida de estos pacientes, aunque es menos claro en otras enfermedades. Los pacientes moribundos que desarrollan delirios podrían beneficiarse de un poco de líquidos intravenosos porque apaciguarían los delirios, aunque no prolongarían la vida.
Un hospital puede no dar alimento ni agua al moribundo si esos son los deseos de esa persona. El consenso de la opinión legal, médica y de muchas religiones, incluso de los Obispos Católicos de Estados Unidos, es que la hidratación y nutrición artificiales son parte de una atención fuera de lo común. A solicitud del paciente o del vocero del paciente, esta atención extraordinaria puede suspenderse.
Lo mejor que puede hacer es conversar este asunto abiertamente y con mucha antelación con su familia, médicos, ministros eclesiásticos y demás. Los familiares, generalmente, tienen la necesidad de brindar nutrición para atender y aliviar a su ser querido. Cuando usted y sus familiares comprendan lo que la nutrición artificial puede y no puede lograr, podrá tomar las decisiones que sean mejores para usted. Por favor, no olvide comunicar sus deseos por escrito mediante su testamento en vida.
Dr. Timothy Moynihan, Oncología Médica, Mayo Clinic Rochester, Minnesota, Estados Unidos

