Qué es el síndrome piernas inquietas
Aunque con nombres similares, el síndrome de temblor de las piernas y el síndrome de las piernas inquietas son muy diferentes, tanto en los síntomas como en su tratamiento.
En el síndrome de temblor de las piernas, es posible verlas temblar o sacudirse cuando la persona está de pie. Los síntomas se alivian cuando la persona se sienta, recuesta o apoya contra una pared. Por lo general, la persona no siente ningún dolor ni otra molestia aparte de lo desagradable del temblor.
Debido a que la enfermedad puede afectar al equilibrio, los pacientes con síndrome de temblor de las piernas no están en condiciones de aventurarse demasiado e incluso podrían depender de otros más de lo que ellos desearían.
Esta no es una enfermedad común, pues afecta a menos del 1% de la población. Los anticonvulsivantes, como el ácido valproico y la gabapentina podrían brindar algo de alivio.
El síndrome de las piernas inquietas, en cambio, produce una molestia extrema cuando la persona se sienta o recuesta. La gente afectada por este síndrome describe la sensación como sacudones, hormigueo, ardor y dolor en la parte inferior de las piernas y en los muslos. Estas desagradables sensaciones pasan cuando la persona se pone de pie y empieza a moverse.
El síndrome de las piernas inquietas es común y se calcula que afecta al 20% de la población. Los síntomas pueden oscilar desde una molestia hasta discapacidad; además, pueden fluctuar e inclusive desaparecer por épocas. Aunque el síndrome de las piernas inquietas no deriva en otros problemas médicos graves, generalmente interfiere con el sueño, lo que a su vez puede causar un impacto adverso sobre la calidad de vida de la persona.
Para el tratamiento del síndrome de las piernas inquietas se emplean medicamentos para la enfermedad de Parkinson y la epilepsia, así como analgésicos opioides, relajantes musculares y medicinas para dormir. El síndrome de las piernas inquietas puede estar relacionado con una deficiencia de hierro, y en muchos pacientes es preciso evaluar si existe tal deficiencia. En tales casos, tomar reemplazo de hierro ayudaría a aliviar los síntomas.
Asimismo, los síntomas pueden aliviarse con cambios en el estilo de vida y cuidado domiciliario, como por ejemplo: masajes en las piernas; aplicación de compresas frías o calientes; uso de técnicas de relajamiento, como yoga o meditación; ejercicio y disminución del consumo de cafeína, alcohol y tabaco.
El síndrome de las piernas inquietas puede ser hereditario, mientras que el síndrome de temblor de las piernas, por lo general, no lo es. Existe un punto en el cual el síndrome de las piernas inquietas y el síndrome de temblor de las piernas coinciden y es que los médicos no están realmente seguros sobre su causa.
Dr. Jeffrey Britton, Neurología, Mayo Clinic Rochester, Minnesota, Estados Unidos

