Tratamiento del cáncer de ovario
Según la información que usted brinda sobre su tratamiento, varias cosas me sorprenden por inusuales, tanto en lo que recibió, como en lo que parece que no ha recibido.
Usted no menciona que se sometió a una cirugía. La mejor práctica médica actual es extirpar (en un procedimiento quirúrgico conocido como citorreducción) la mayor cantidad posible de tejido maligno, dejando sólo los tumores pequeños (de menos de un centímetro de diámetro), que generalmente son muchos y están dispersos como para que sea factible escindirlos.
Es después de ese paso cuando la quimioterapia y radiación, dirigidas a destruir las células cancerosas restantes, entran en acción. Si no se realiza la cirugía de citorreducción, y en su lugar se administra quimioterapia y/o radiación, los tumores podrían ser muy grandes como para lograr controlarlos.
Debido a estas razones, la cirugía (realmente una intervención quirúrgica agresiva) es la norma para la atención médica del cáncer ovárico, especialmente cuando éste se ha diseminado a otros lugares dentro de la cavidad abdominal. Como el cáncer de ovario presenta síntomas comunes que fácilmente se relacionan con problemas menos graves, normalmente no se lo diagnostica sino hasta cuando el tumor se dispersa. Por ello, su caso no es raro, aunque una dispersión al hígado tiende a ocurrir avanzado el curso de la enfermedad.
Le recomendaría que solicite una cita para una evaluación quirúrgica en el centro médico terciario más cercano, en donde pueda recibir atención de parte de médicos especializados con acceso a instalaciones de tecnología sofisticada y apoyo. Si bien su ubicación puede ser rural, Indiana no es un estado grande y muchos centros regionales posiblemente se encuentren a una distancia de dos horas por tierra desde su residencia.
Los centros médicos terciaros, por lo general, contratan a ginecólogos oncólogos, que son especialistas altamente entrenados en técnicas quirúrgicas para cáncer y sobre todo en los procedimientos de citorreducción. No es muy probable que encuentre a uno de estos profesionales en un hospital local pequeño, pero es precisamente a ellos a quienes los médicos deben referir las pacientes con cáncer ovárico. Los procedimientos que dichos expertos realizan tienen mayores probabilidades de ser exitosos y ofrecer una supervivencia mayor.
Otra ventaja es que los centros especializados pueden administrar quimioterapia según la nueva norma para atención médica del Instituto Nacional de Cáncer: quimioterapia administrada por vía intravenosa en el torrente sanguíneo junto con quimioterapia intraperitoneal administrada directamente en la cavidad abdominal.
Esta combinación ha demostrado ser la más eficaz para prolongar la vida de los pacientes, pero también es más difícil de administrar. Debido a que los fármacos se administran en dosis altas directamente a los tumores dentro de la cavidad abdominal, las complicaciones a corto plazo son mayores; y por ello, dichos procedimientos deben realizarse por profesionales capaces y en un ambiente mejor equipado.
Los pacientes de cáncer tratados en centros médicos terciarios también tienen mayores posibilidades de acceder a ensayos clínicos para tratamientos avanzados, como por ejemplo nuevos fármacos para quimioterapia, vacunas, terapia génica e inmunoterapia (que incentiva al sistema inmunitario del propio organismo para ayudarlo a combatir el cáncer).
Por último, los grupos organizados de apoyo para pacientes con cáncer pueden resultar sumamente útiles, pero existe mayor probabilidad de que se formen en un área regional más que a nivel local. Dichos grupos de apoyo son una buena fuente de obtención de información práctica y, debido a que están compuestos por mujeres que atraviesan por una experiencia similar, pueden derivar en la creación de lazos personales profundos y duraderos.
— Dra. Brigitte Barrette, Obstetricia y Ginecología de Mayo Clinic Rochester, Minnesota, Estados Unidos

