Un abordaje holístico para la fibromialgia
Sin saber qué cosas ha probado, sólo puedo ofrecerle información sobre algunas opciones de tratamiento que han sido útiles para otros pacientes que padecen de fibromialgia.
La fibromialgia es una enfermedad que se caracteriza por dolor y sensibilidad en músculos, ligamentos y tendones. El dolor puede oscilar desde malestar localizado hasta dolor generalizado. Generalmente, otros síntomas son: perturbación del sueño, cansancio y varias otras molestias.
Se desconoce la causa, pero se cree que se desencadena por circunstancias tales como lesiones, infecciones o cambios químicos cerebrales. Lo positivo es que la fibromialgia no avanza ni conduce a otras enfermedades, y generalmente puede tratarse. Lo negativo es que talvez nunca desaparezca ya que ciertos tejidos del organismo pudieron, en realidad, aprender a actuar de manera diferente y se tornaron más sensibles al dolor.
Si el paciente puede operar en forma casi normal, mi enfoque es en tres partes: debido a que la perturbación del sueño no sólo es un síntoma sino, posiblemente, un desencadenante de la fibromialgia, la primera prioridad es restaurar el patrón normal de sueño. Aunque parezca que usted duerme razonablemente bien, es probable que su sueño no sea lo suficientemente largo en las etapas de sueño profundo o “sueño reparador”, sin lo cual no pueden mejorar los otros síntomas.
El objetivo es sentirse descansado al despertar por la mañana. Los tratamientos incluyen técnicas para modificación de conducta y el uso de antidepresivos, tales como la nortriptilina o trazodona, con dosis muy por debajo de las asignadas a personas con depresión clínica. No obstante lo expuesto, debe evitar tomar pastillas para dormir porque éstas forman hábito y no reestablecen los patrones normales de sueño.
La segunda prioridad es alcanzar una buena condición física. Aunque sienta dolor, vale la pena persistir, aunque sin forzarse, y realizar ejercicio moderado que pueda reducir los síntomas de la fibromialgia, incluso la perturbación del sueño. No es preciso que el ejercicio sea fuerte, y puede consistir en actividades moderadas como estiramientos o caminatas.
Por último, debido a que el estrés siempre acompaña a la fibromialgia (o a cualquier tipo de dolor crónico), recomendamos el empleo rutinario de técnicas para control del estrés, tales como meditación y otros métodos de relajación. Si una depresión clínica también está presente (que generalmente es así), recetaríamos un antidepresivo adicional en dosis terapéuticas. La razón para esto es que una depresión no aliviada puede producir confusión con los esfuerzos por tratar el dolor de la fibromialgia, además de perturbar el sueño.
En los casos avanzados de la enfermedad, en los cuales el dolor es duradero, ampliamente extendido e impide que la persona opere normalmente, se emplea un abordaje exhaustivo, conocido como control del dolor o rehabilitación del dolor.
La pieza central de este abordaje es el programa de Mayo Clinic, de tres semanas de duración y más de seis horas diarias, conducido por un equipo interdisciplinario. El programa ofrece a los pacientes un conjunto de métodos para manejar su fibromialgia y reestablecer su funcionamiento normal al máximo grado posible. El programa incluye fisioterapia, terapia ocupacional, terapia cognitiva y conductual, biorretroalimentación y más.
Para la mayoría de pacientes, una combinación de abordajes que llegue a la fuente del problema, o al menos a maneras realistas de controlarlo, es mucho más promisorio que sólo usar una modalidad a la vez (por ejemplo, tomar calmantes).
Cuando usted comenta que ha probado todo, es posible que haya realizado varias cosas que no trataron el problema en forma holística. Por ello, le sugiero desarrollar, junto con su médico, un programa multifacético hecho a su medida.
— Dr. Jeffrey M. Thompson, Medicina Física y Rehabilitación, Mayo Clinic Rochester, Minnesota, EE. UU.

