Escrito el

En el Hospital Cetrángolo

Abren un centro de atención para fibrosis quística

Afecta a uno de cada 6.000 bebés

La fibrosis quística es una enfermedad congénita que afecta en la Argentina a uno de cada 6 mil recién nacidos. Los pacientes deben ser asistidos por un equipo interdisciplinario dado que no sólo afecta severamente los pulmones, sino que además tiene consecuencias sobre el páncreas, el intestino, el hígado y el aparato reproductivo masculino.


“Para dar respuesta a esta compleja enfermedad pusimos en marcha en el último año un Centro de Fibrosis Quística en el hospital provincial Antonio Cetrángolo, en Vicente López”, explicó el ministro de Salud de la Provincia, Alejandro Collia y agregó que, hasta el momento, es el único en condiciones de brindar atención durante la infancia, la adolescencia y la adultez de los afectados.

El Centro de Fibrosis Quística que funciona en el Cetrángolo cuenta con una ventaja excepcional para el control de la enfermedad ya que dispone, en un mismo establecimiento, de neumonólogos pediatras y de adultos, “lo cual facilita la transición niño-adulto, cuando en otros centros los pacientes no pueden ser atendidos por el mismo equipo durante toda la vida”, explicó el doctor Jorge Luis Herrena, coordinador del Centro de Fibrosis Quística del hospital Cetrángolo.

En la provincia de Buenos Aires, además, los hospitales Sor María Ludovica y Rossi de La Plata también se ocupan de asistir a estos pacientes.

La fibrosis quística es una enfermedad hereditaria que afecta a la población blanca. Para que se desencadene es necesario que ambos padres, que son sanos, tengan y trasmitan el gen anormal a su hijo. La enfermedad causa la formación y acumulación de un moco espeso y pegajoso que afecta, sobre todo, a los pulmones, intestinos, páncreas y al hígado.

"La fibrosis quística es causada por la mutación de un único gen que codifica para una proteína llamada CFTR, que tiene múltiples funciones que involucran el balance líquido a través de las células epiteliales”, dijo Herrera.

La afectación bronquial trae como consecuencia la deshidratación de las secreciones con aumento de la viscosidad, obstrucción, colonización por bacterias, y la destrucción progresiva de los pulmones. El diagnóstico se realiza mediante un test de sudor, que mide el exceso de sal de la transpiración, un indicador clave de esta enfermedad. No obstante, en la actualidad, también es posible detectarla desde el inicio de la vida mediante un análisis de sangre neonatal, al igual que afecciones como la fenilcetonuria y el hipertiroidismo.

“Un adecuado manejo médico implica mejorar la calidad de vida, aumentar la supervivencia y convertir a una persona con enfermedad invalidante en un ser humano productivo tanto para sí mismo como para la sociedad y disminuir los altos costos de la enfermedad al ajustar el tratamiento a cada caso en particular”, agregó Herrena.

 

AddThis Social Bookmark Button