Escrito el

Consejo de expertos

Estudios de imágenes: piden precaución en su uso

Si bien el riesgo de la radiación es bajo, piden tomarlo en cuenta

JACKSONVILLE, Florida.- Las personas sin síntomas de problemas al corazón deberían evaluar -junto a su médico- la conveniencia o no de someterse a estudios de imágenes cardiacas como la Tomografía Computarizada Cardiaca (CT) y los escáneres de medicina nuclear.


A pesar de que el riesgo de efectos nocivos por radiación ionizada es bajo, el nivel exacto de riesgo no se conoce. “Existe una falsa sensación de seguridad entre los médicos respecto de que los niveles de radiación que reciben los pacientes individualmente, y los potenciales riesgos para la salud envueltos en ellos, pueden ser determinados con precisión”, dice Thomas Gerber, cardiólogo de la Clínica Mayo en Jacksonville, Florida, quien además, lideró el panel de expertos que llegó a estas conclusiones.

Dicho comité fue convocado por la Asociación Cardiaca Americana, el Consejo de Cardiología Clínica y el Consejo de Radiología e Intervención Cardiovascular de los Estados Unidos.

La incertidumbre y la larga controversia se enfocan en cómo relacionar las dosis bajas de radiación ionizada que reciben los pacientes en procedimientos de imagen médica con la posibilidad de desarrollar un cáncer, explica el doctor. Gerber. “No existe duda alguna respecto de que las grandes dosis de radiación, como las de explosiones de las bombas atómicas en Japón, están vinculadas al cáncer, pero existen muchos debates sin resolver acerca de si hay o no, o en qué grado, riesgo de cáncer en las dosis bajas”, afirma.

Este tema es importante en cardiología, agrega el doctor. Gerber, porque los CT de imagen cardiaca se han vuelto muy populares y fuertemente comercializados directamente al público. Estos escáneres pueden revelar si las arterias cardíacas de una persona contienen placa. Aunque, estos aparatos generan “imágenes hermosas y sorprendentes”, dice el doctor Gerber, “no ha sido probado que el detectar la placa tempranamente permita a los médicos tomar decisiones para ayudar al paciente a vivir más”.

En la edición online del 2 de febrero del corriente año de la revista Circulation, el panel explica que los escáneres cardíacos que utilizan radiación ionizada deberían, en todos los casos, ser usados prudentemente, y que no se recomiendan para personas que no presentan dolores de pecho u otros síntomas que tienen poco riesgo de enfermedad cardiaca.

Los autores establecen que la dosis de radiación mayormente utilizada, llamada la dosis efectiva, “no es tan precisa como la gente quisiera creer”. Porque no toma en cuenta la edad, las variaciones de anatomía, ni incertidumbres respecto de la sensibilidad de los órganos o tejidos frente a la radiación, “la dosis efectiva funciona genéricamente a los estudios de imagen pero no a pacientes individuales”, explica el doctor Gerber.

En perspectiva, el comité aclara que el riesgo de morir por un cáncer relacionado a la radiación ionizada derivado de un CT cardíaco es menor al riesgo de ahogarse, o de morir atropellado por algún vehículo.

Por otro lado, los autores dicen que el uso de estudios adecuados para diagnóstico, como el CT cardíaco, fluoroscopía y estudios de medicina nuclear, no deberían evitarse en pacientes con síntomas de enfermedad cardiaca sólo por la preocupación respecto de las dosis de radiación. “Si una persona presenta síntomas, el beneficio de usar estas pruebas para llegar a un plan de tratamiento es mucho mayor al pequeño potencial de riesgo”, explica el doctor Gerber.

Adicionalmente, los autores citan un escenario hipotético en el cual, si todas las personas entre 50 y 55 años en Estados Unidos (cerca de 1,8 millones de personas) se realizaran un CT cardíaco cada cinco años hasta los 70 años, el aumento en el número estimado de cánceres mortales durante los 20 años completos podría ser de unos 43.000. Pero, si los médicos pudieran usar la información de las pruebas para prevenir sólo un 10% de las muertes inesperadas por enfermedad cardiaca, 35.000 muertes menos ocurrirían cada año.

“El mensaje de fondo es que los pacientes necesitan consejo consciente de sus médicos respecto de qué prueba de imagen es la mejor para ellos”, explica el doctor Gerber. “Sus médicos necesitan entender y medir cuidadosamente los riesgos y beneficios de estas pruebas en cada situación especial de cada paciente”.

 

 

AddThis Social Bookmark Button