Más de 2 millones de argentinos tienen enfermedad renal
Sin tratamiento, el paciente puede terminar en diálisis o en la necesidad de un trasplanteLa función primordial del riñón consiste en depurar al organismo de las toxinas a través de la orina. Pero además, se ocupa de la producción de enzimas y hormonas que participan activamente en el mantenimiento de la presión arterial y en la producción de glóbulos rojos. La enfermedad renal, sin embargo, es muy frecuente.
Se estima que en Argentina más de dos millones de personas presentan algún grado de enfermedad renal, sin embargo no lo saben porque una de las características más peligrosas de este mal es su silencio, ya que durante años la enfermedad puede resultar asintomática y cuando comienza a manifestarse es porque requiere de diálisis o de un trasplante.
Según datos del Cucaiba en territorio bonaerense hay 10.200 pacientes en diálisis, de los cuales 2.100 se encuentran en lista de espera para trasplante renal. Sin embargo, los especialistas insisten en que un simple análisis de orina y sangre permiten detectar en forma temprana la enfermedad y evitar que avance hasta destruir la función renal.
Cuáles son los signos de alarma
Muchas enfermedades suelen ser el puntapié inicial para delatar la presencia de insuficiencia renal. Las dos principales son la hipertensión arterial y la diabetes que, juntas, suelen derivar en males cardiovasculares.
“La presión arterial elevada, muchas veces subestimada por la población, puede ser el primer indicio de enfermedad renal debido a que se produce la acumulación de agua y sal y se altera la producción de una hormona, llamada renina, que regula la presión arterial”, explicó el ministro de Salud provincial Claudio Zin, cuya es especialidad médica es la nefrología.
Por otra parte, el exceso de glucemia en sangre, propio de la diabetes, altera la estructura de las arterias, incluso aquellas que irrigan a los riñones. Afortunadamente, es posible evitar llegar a la fase terminal de la enfermedad renal crónica. “Lo que hay que hacer es consultar con el especialista, tomarse la presión arterial y efectuarse análisis de sangre y orina específicos en forma regular, sobre todo si se sufre de diabetes o hipertensión”, detalló Zin.
Cuáles son los tratamientos actuales
Cuando los controles se dejan de lado, el avance de la enfermedad renal es irreversible. Como paliativo, en la actualidad es posible recurrir a la terapia sustitutiva renal para que el paciente pueda seguir viviendo.En estos casos es preciso recurrir a la diálisis o al trasplante renal. La primera se divide en hemodiálisis o diálisis peritoneal.
“La hemodiálisis se realiza en instituciones con equipamiento adecuado y, por lo general, el paciente debe concurrir durante cuatro horas tres veces por semana al lugar para someterse a la depuración de la sangre”, explicó la doctora Mónica Calvo, jefa de nefrología del Hospital Simplemente Evita, de La Matanza, provincia de Buenos Aires.
En tanto, la diálisis peritoneal se realiza en el domicilio del paciente a través de un catéter que se coloca en el abdomen y que hace las veces de filtro. Por último, el trasplante renal es la terapia que le permite al paciente salir de un programa de diálisis y superar buena parte de las limitaciones que le acarreó la patología renal.
Medidas de prevención
Para evitar la necesidad de diálisis o trasplante, lo básico es controlarse con un nefrólogo en caso de sufrir hipertensión o diabetes, las dos principales causas de insuficiencia renal. Además es preciso:
* Equilibrar la dieta: reducir el consumo de sal, grasas, hidratos de carbono y proteínas.
* Medicación: en caso de ser necesario cada especialista indicará hipoglucemiantes orales o insulinas y en caso de tener presión alta, antihipertensivos.
* Mantener un peso normal: está probado que la obesidad, por sí misma, acarrea daño renal.
* Realizar actividad física regular al menos tres veces por semana.




